ActualidadLa pobreza no es normalMira a tu ladobecas de comedor

Una de las tareas que muchas veces damos por segura de la crianza es la comida. Desde la comodidad que supone saber que está asegurada, nos quejamos de las rutinas o de los pequeños inconvenientes. Suele ser conversación habitual a la entrada y salida de los colegios. ¿Qué vas a hacer hoy de comer? A mí es que no se me ocurre nada. Día tras día, toca pensar qué hacer de comer, comprar lo necesario, cocinar, pelear para que se lo coman. Pero para poder quejarte del aburrimiento que supone hacer de comer y etcétera primero tienes que tener la certeza de que vas a poder hacer de comer. Esa certeza les falta a las familias de 3000 niñas y niños del municipio de Murcia. 

El jueves 12 de marzo, se anunció que las clases se suspendían en la Región de Murcia a causa de la pandemia de la Covid-19. Desde entonces, las niñas y niños con derecho a beca de comedor del municipio de Murcia han recibido 159 euros en tres pagos, el último de ellos el pasado 21 de mayo. De eso hace 22 días.

Hagamos cuentas. En la situación de estado de alarma, cada menor con beca de comedor debía recibir 5 euros por día lectivo. Desde el 16 de marzo (primer día sin colegio) hasta el día de hoy (12 de junio) han transcurrido 53 días lectivos. 53 días lectivos a 5 euros por día lectivo da un total de 265 euros.

Si a fecha de 12 de junio cada niña y niña del municipio de Murcia con derecho a beca de comedor debía haber recibido 265 euros y solo han recibido 159 euros, las administraciones responsables adeudan a cada menor un total de 106 euros. Suponiendo que los derechos se puedan reducir a dinero o que el hambre se pueda expresar en cifras.

Y esto es en el mejor de los casos. Hay decenas de menores que no han recibido ni un solo euro desde la declaración del estado de alarma. Ni un solo euro. Nada. 

 

becas comedor murcia

 

Hablamos de becas de comedor que estaban concedidas antes de la declaración del estado de alarma. En el caso del municipio de Murcia, eran 3000. De las cuales, 2100 eran responsabilidad de la Consejería de Educación y 900 del Ayuntamiento de Murcia (Concejalía de Derechos Sociales y Familia). La declaración del estado de alarma cambió el funcionamiento de las becas. Tal y como publicó EuropaPress Murcia la cosa quedó así: [las becas]llegan a los escolares gracias a la colaboración entre Educación (se encarga del listado de beneficiarios), Política Social (moviliza la partida presupuestaria) y los Servicios Sociales de los ayuntamientos, que son los encargados de distribuirlas entre las familias”.

El Ayuntamiento de Murcia y su Concejalía de Derechos Sociales y Familia así como la Consejería de Educación deben resolver su parte de responsabilidad ya y de una vez por todas. No pueden seguir retrasando un derecho básico que ya estaba concedido antes de la declaración del estado de alarma. No nos importa hacer cuentas de nuevo: cada día que se acumula de retraso supone 15000 euros más de deuda contraída con estas niñas y niños.

La Consejería de Educación debe comprometerse activamente en la resolución de esta situación. Su compromiso con las niñas y niños escolarizados de esta región no es solo que aprendan el temario. Su salud, sus derechos, su bienestar también lo es.

De la misma manera, la Consejería de Mujer, Igualdad, LGTBI, Familias y Política Social podría liderar las gestiones para que el derecho que suponen las becas de comedor se extienda a lo largo del verano complicado que se nos viene por delante.

No podemos acabar sin señalar, al menos, otra cuestión que tiene que ver con el bienestar de nuestros menores y que sigue implicando a las administraciones responsables. Muchas de estas niñas y niños necesitan con urgencia actividades de tiempo libre. Necesitan momentos que les hagan olvidar las duras semanas de confinamiento en piso pequeños y ambientes muchas veces realmente complicados. Hablar de tiempo libre de los menores es también hablar de salud mental y de derechos irrenunciables.

Para esto es necesario que se articulen medidas como escuelas de verano porque ¿cómo es posible que nos podamos juntar en una terraza, ir ya a ciertos espectáculos públicos pero las niñas y niños de Murcia no puedan salir y encontrarse en actividades de verano? 

Antes de la pandemia, y según nuestra investigación, el 30% de los menores de 16 años del municipio de Murcia estaba en riesgo de pobreza y exclusión social. Esto es 1 de cada 3. Las becas de comedor o las actividades de verano eran una forma de amortiguar esa pobreza. Ahora, cuando todo es mucho peor que antes, es cuando más necesitamos que las herramientas públicas de lucha contra la pobreza funcionen más y mejor. Ese debe ser el camino y no otro.

 


 

Imagen: concentración de madres y padres a la puerta del Ayuntamiento de Murcia para reclamar una solución inmediata al impago de las becas de comedor (10 de junio de 2020)

 

 

 

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